Meli Blog

Primeros pasos para ser una escritora

En este lugar vas a encontrar escritos de distintos tipos y temas. Pensamientos, reflexiones, anécdotas. Lo que venga a mi mente y quiera compartir.

Como muchos voy perdida por la vida. Todavía no se que quiero, pero aca vengo a la aventura.

Quiero creer que mi hermano y yo éramos amigos, me gustaba hablar con él, le decía que era mi chaman. Hubo una época que él sentía cuando yo estaba mal entonces me llamaba, no decía hola simplemente se escuchaba un “¿porqué estás mal?”; yo me reía y decía “cómo sabes?”. Era un sabio a su manera, siempre me pareció más inteligente que yo, pero inteligencia de la calle, de vida de la que no se encuentra en los libros. 

Pero también me daba miedo su obscuridad y la veías cuando se emborrachaba. Mi hermano era adicto, alcohólico. En esos estados sentías la oscuridad que tenia, la soledad y el dolor que cargaba. Con el aprendi la leccion mas dificil, no podes hacer nada por nadie. Te hacía enfrentarte a tu propia impotencia, a tu inutilidad frente a los demonios ajenos. La realidad es que no podes hacer que se sienta menos solo, por mas que digas estoy acá, te muestres, le intentes dar amor, eso no le llega al que está en el abismo. Yo misma he sentido esa soledad y nada de lo que te digan te saca de ahí. Lamentablemente esa salida la tenes que querer encontrar vos. 

Poco a poco, nos fuimos desencontrando, distanciando. Ya no nos entendíamos.

Él se perdió en su adicción y yo en la vida. Ya no supe ver mas a allá de su estado, ya no lo supe reconocer. Mi inutilidad me encerró en mi propia mente.  Me aleje, de él y de todos. Y un día me fui como si nada. 

Siempre fui muy intuitiva y empecé a tener la sensación que algo iba a pasar. No puedo explicarlo, pero sabía que iba a tener que volver a casa. Ese mal presentimiento, ese instinto fue el que me hizo suspender todo e irme a casa, por más que no sabíamos bien lo que pasaba aun. Por más que me decían “tranquila no pasa nada, veni más adelante cuando se sepa bien qué sucede”. Dejé todo y me fui.

Alla tuve la oportunidad de estar casi un mes con él. De cuidarlo, de mimarlo, de malcriarlo prácticamente. A pesar que estaba muy mal, muy deteriorado, muy dolorido, en una situación angustiante y difícil para todos… Comimos de todo, miramos pelis, hablamos de la vida, cocinamos juntos, me enseño unos trucos para que el pollo no me salga seco y hablamos en general, de la vida, del futuro, de todo. Como dos hermanos, como siempre y como nunca. Y por un rato recuperé a mi hermano.

Pero él no quería que yo esté ahí. No quería que sea la que lo cuide al final. No quería que sufriera que lo vea deteriorado con la impotencia de ver a tu familiar yéndose y no poder hacer nada, Dijo que ya lo había pasado con mamá y no quería que lo volviera a vivir. Yo trate de explicar que era un acto de amor pero no le gustaba la idea de que se sufra por él. Al final me fui, no sé por qué, pero lo dejé. Le dije “No te vas a ir antes de que vuelva gil” mientras lo abrazaba y él me aseguro que no, esa fue la última vez que lo vi. Ese último abrazo fue realmente eso. 

Menos de un mes después, me llamaron ya se estaba yendo. Intenté desesperadamente llegar, pero en el fondo entendí que no iba a llegar y lo acepté. Porque su último acto de amor hacia mi fue decirme que no quería que este al final, que no quería que lo viera así y mi último acto de amor fue aceptarlo. No llegue. Todo el mundo se me acercaba y me decía que no me sintiera mal por no haber llegado. Lo que no saben es que es inevitable el dolor pero es parte del pacto silencioso que tuvimos. Amar también es aceptar el destino del otro y acompañar con lo que se necesita. 

Recuerdo haber pensado que vida hija de puta, me hizo recuperar un rato a mi hermano solo para llevárselo del todo, como una especie de chiste macabro. El dolor y la bronca que tengo de que haya sufrido tanto, toda su vida y que haya sufrido también al final, me recorre un sentimiento de enojo e ira horrible, pero por el otro lado pienso; Lo dejó despedirse, nos lo devolvió para que hablemos con él, para que lo tengamos, para que lo disfrutemos un poco, para que nos volvamos a enamorar y podamos sanar los vínculos. Nos dejó recordar ese ser hermoso que era. Y por eso estoy muy agradecida. 

¿Por qué estoy escribiendo esto ahora?… no lo sé. Me cuesta duelar, me cuesta expresarme, me cuesta mucho ser vulnerable pero murió el Indio y es inevitable pensar en él. Amaba al Indio, amaba a los redondos. Siempre te hablaba con frases ricoteras. Lo primero que pensé cuando leí lo del Indio fue en un audio que me mandó mi sobrina de él que decía “Ahora tiro yo porque me toca” y se reía. 

Quizás esto es el arte, darle contención, pertenencia y compañía a un hombre profundamente roto. Darnos la oportunidad de procesar cosas aunque no estemos del todo preparados. Ayudarnos a conectar con las emociones y permitirnos expresarlas. Quien sabe…

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2 respuestas a «Rara vez esta vida tiene sentido»

  1. Avatar de Pamela Semegone
    Pamela Semegone

    Te abrazo con el alma amiga. Viva el arte y poder expresarlo. ❤️

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    1. Avatar de Andrea Branfman

      Pameluchi! genia de las genias. Gracias por acompañarme y estar 🙂 Abrazo

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